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Lo que el ladrón quiere no es el teléfono

Bienvenida

Bienvenido a Si le roban el celular: los primeros 30 minutos. Esta píldora es un protocolo para el peor rato: el momento en que se da cuenta de que el teléfono ya no está. Le dice qué hacer, en qué orden y desde qué aparato.

No necesita saber de informática ni haber hecho otro curso. Necesita su propio teléfono, papel y, para el laboratorio, otro aparato con internet (el de un familiar o una computadora). Son tres lecciones cortas con el protocolo por minutos, dos laboratorios (en uno deja su celular preparado y en el otro decide en un robo simulado) y un quiz de 4 preguntas. En total, unos 35 minutos.

Lo que llega después del arrebato

Un caso ficticio. A Yorleny le arrebatan el teléfono en la parada de buses de Guadalupe, a las 6:10 de la tarde. Lo tenía en la mano y desbloqueado porque estaba viendo la hora del bus. Esto es lo que su banco le registra en los minutos siguientes:

18:14  Ingreso a banca móvil desde dispositivo registrado
18:16  SINPE Móvil enviado  ₡98 500  a 8XXX-XX12
18:17  SINPE Móvil enviado  ₡100 000 a 8XXX-XX47
18:21  Cambio de correo de notificaciones

Pasaron cuatro minutos entre el arrebato y el primer movimiento. El ladrón no vendió el teléfono ni lo apagó: lo usó. Y la última línea es la peor, porque desde ese momento los avisos del banco ya no le llegan a Yorleny.

Qué hay de verdad en juego

El aparato se reemplaza; lo que cuesta recuperar es lo que abre. Un celular desbloqueado en manos ajenas es como una cartera perdida con la cédula y las llaves de la casa adentro: el ladrón sabe dónde vive y tiene con qué entrar.

En un teléfono típico de Costa Rica viven estas llaves:

LlaveQué puede hacer el ladrón con ella
La app del banco y SINPE MóvilMandar plata a otras cuentas en segundos
El correoCambiar contraseñas de casi todo lo demás
La línea (la SIM)Recibir los códigos que el banco y WhatsApp mandan por mensaje
WhatsAppPedir plata a sus contactos haciéndose pasar por usted
Fotos y documentosVer su cédula, su dirección y fotos privadas

Cómo consiguen el PIN

Casi nadie adivina un PIN: lo ven por encima del hombro en el bus, en la fila del súper o en la parada, mientras usted desbloquea el teléfono. Después solo falta el arrebato. Por eso un PIN largo no basta si lo escribe a la vista de todos: tape la pantalla con la mano al desbloquear.

Le puede pasar a cualquiera, y la culpa no es de quien lo sufre. Lo que sí depende de usted es el orden de lo que hace después: en las próximas lecciones, cada llamada le cierra una puerta al ladrón, empezando por la que más daño hace.