Chats, voz y desconocidos
Cuando su hijo juega en línea, del otro lado hay personas reales, a veces de otros países. Les puede escribir por el chat, una ventana de mensajes dentro del juego, o hablarles por chat de voz, que funciona como una llamada en grupo con audífonos. Muchas familias descubren que el juego tenía chat el día que algo sale mal.
La gran mayoría de quienes juegan solo quieren ganar la partida. El problema es la minoría que busca otra cosa.
Qué puede pasar
- Insultos y burlas que, si se repiten contra el mismo jugador, se vuelven ciberacoso.
- Personas que preguntan datos: nombre completo, escuela, barrio, una foto "para conocerse".
- Adultos que se hacen pasar por niños para ganarse su confianza. A eso se le llama grooming.
No se trata de asustar a su hijo. Se trata de que reconozca las señales y sepa que en su casa puede contarlo sin perder el juego.
Las señales que conviene enseñar
Pídale a su hijo que le avise si alguien en el juego:
- le regala monedas, artículos o trajes sin motivo;
- le propone seguir la conversación en otra aplicación, como WhatsApp o una red social;
- le pide fotos, o que no le cuente a nadie;
- le hace sentir incómodo, con miedo o con culpa.
La segunda es la que más se pasa por alto. Dentro del juego hay moderación y botones para denunciar; en un chat privado no hay nadie más mirando, y por eso quien tiene malas intenciones quiere llevarse la conversación ahí.
Dígale con estas palabras, o parecidas: "Si algo le incomoda, usted no está en problemas. Cuénteme y lo resolvemos juntos". Y cúmplalo el día que pase: si la respuesta es quitarle la consola, la próxima vez no le cuenta.
Ajustes que ayudan
Casi todas las consolas y muchos juegos permiten elegir quién puede escribirle o hablarle a su hijo. Las opciones suelen ser nadie, solo amigos aprobados o todos. Para niños, yo dejaría solo amigos o nadie; lo configura en el laboratorio.
Otro cambio que no cuesta nada: la consola en la sala y no en el cuarto. Usted oye el chat de voz sin tener que vigilar, y el juego sigue siendo parte de la vida de la casa.