Por qué respaldar: ransomware, robo y fallas
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Bienvenido a Respaldos 3-2-1 que sí funcionan. Casi todo el mundo cree que tiene respaldo hasta el día que lo necesita. Esta píldora es para personas, familias y negocios pequeños que quieren saber, con una prueba y no con fe, que sus fotos y sus facturas sobreviven a un robo o a un ransomware.
Al terminar habrá armado un plan 3-2-1, cifrado su disco de respaldo y restaurado un archivo que borró a propósito. Necesita su computadora, un disco externo USB y, si quiere, una cuenta en un servicio de nube. Son cuatro lecciones cortas, un laboratorio y un quiz final de 4 preguntas: unos 50 minutos.
Qué es un respaldo y por qué importa
Un respaldo (backup) es una copia de sus archivos guardada en otro lugar, lista para recuperarlos si el original desaparece. Tener el mismo archivo en dos carpetas de la misma laptop no cuenta: si la laptop se va, se van las dos.
Las empresas copiaban sus datos a cinta desde los años cincuenta. Lo que cambió es quién necesita hacerlo. El ransomware ya no apunta solo a bancos y hospitales; también le cae a la contadora independiente y a la ferretería del barrio, y ahí un disco desconectado en una gaveta decide si el lunes se trabaja o se cierra. Por eso el marco de ciberseguridad del NIST pone los respaldos probados entre las medidas básicas de recuperación.
Las tres formas de perderlo todo
Ransomware. Un programa malicioso cifra sus archivos y pide plata para devolverlos. Entra por un adjunto, por un programa pirata o por un equipo sin actualizar. En minutos, fotos, facturas y documentos quedan ilegibles. Pagar no garantiza nada. Lo que sí funciona es una copia que el ransomware no alcanzó a tocar.
Robo o pérdida. La mochila se queda en el bus, el teléfono en un taxi. El aparato se repone con plata; la tesis, las fotos del bautizo o la contabilidad del año, no. Si solo existían ahí, se fueron con él.
Fallas y errores. Los discos se dañan sin avisar. Basta un bajonazo de luz en un aguacero, un café encima del teclado o una actualización que falla a la mitad. Y lo más común de todo, que no tiene nada de dramático: guardar encima de la versión buena de un documento y darse cuenta tres días después.
Qué respaldar primero
Pregúntese qué le dolería perder. Para casi todos es una lista corta: fotos y videos de la familia; documentos escaneados como cédula, títulos o escrituras; el trabajo en curso; y, si tiene negocio, facturas electrónicas, inventario y la lista de clientes.
Eso va primero. El sistema operativo y los programas se reinstalan; no gaste espacio ni paciencia en ellos al principio. Casi siempre, lo que no puede perder ocupa una fracción de lo que tiene lleno el disco.
La pregunta que importa
Un respaldo no se mide por cuánto ocupa, sino por esto: si hoy perdiera este equipo, ¿qué podría recuperar y en cuánto tiempo? Si su respuesta honesta es "no sé", el laboratorio de esta píldora le da una respuesta concreta.